FILOSOFÍA 2

FILOSOFÍA 2

La naturaleza observable es la única fuente filosófica.

El hombre observador es el único agente de la Filosofía.

Pero hay dos clases de seres: los que se tocan y los que no se pueden tocar. Yo puedo separar las capas que han entrado a formar una montaña, y exhibirlas en un museo: yo no puedo separar los elementos que han entrado a formar, y siguen perpetuamente y tal vez seguirán eternamente formando mi pensamiento y sentimiento.

Lo que puede tocarse se llama tangible, y lo que puede probarse por la vista, evidente. Lo que no se puede tocar ni ver es invisible e intangible.

Así, pues, hay en nosotros mismos una parte de naturaleza tangible, como el brazo, y una intangible; como la simpatía.-

Al estudio del mundo tangible, se ha llamado física; y al estudio del mundo intangible, metafísica.

La exageración de aquella escuela se llama materialismo; Y corre con el nombre de espiritualismo, aunque no debe llamarse así, la exageración de la segunda.

Todas las escuelas filosóficas pueden concretarse en estas dos. Aristóteles dio el medio científico que ha elevado tanto, dos veces ya en la gran historia del mundo, a la escuela física. Platón, y el divino Jesús, tuvieron el purísimo espíritu Y fe en otra vida que hacen tan poética, durable, la escuela metafísica.

Las dos unidas son la verdad; cada una aislada es sólo una parte de la verdad, que cae cuando no se ayuda de la otra.-No es necesario fingir a Dios desde que se le puede probar.-Por medio de la ciencia se llega a Dios.-No Dios, como hombre productor; sino Dios como inmenso mar de espíritus, adonde han de ir a confundirse, ya resueltas, todas las soberbias inconformidades de los hombres. -Lo cual tal vez pueda afirmarlo la poesía, intuitiva, pero no debe apresurarse a afirmarlo la Filosofía, experimental.

Invisible, pues Dios; contradictorios los juicios de los hombres, y permanente y solemne la Naturaleza, el testimonio de aquel no es aducible, ni su existencia detallable; a los juicios de los hombres no es cuerdo acudir, porque existen de procurar destruirse; acerquemonos a la gran Madre; abramos el gran libro, cuyas páginas han escrito los siglos, cuyos actos y hechos son oceanos, cuyo conocimiento augusto se pierde en lo intangible e invisible.

Repitamos, para esclarecer, una parte de la naturaleza es tangible, Y Por tanto material: la Filosofía que lo estudia se llama Filosofía Física. Otra es inmaterial, Y versa sobre lo que se llama generalmente -para combatirlo o para aceptarlo- espíritu: la Filosofía que la estudia, se llama Metafísica.

¿Deben darse leyes para el mundo real y palpable por las intuiciones del individuo, ente antilógico?

Es irracional, puesto que las leyes de las cosas deben deducirse de la observación de las cosas: he aquí el error de la Metafísica.

Deben subordinarse los altivos movimientos del impalpable y extraordinario ser humano, distinto por su esencia excelsa, de cuanto la rodea, a causas mezquinas cuya manera de obrar no está.

Es irracional también; porque la hipótesis no está premeditada a la ciencia de las pruebas: he ahí el error de la escuela física, que en sus extravagancias ha llegado a negar todo fenómeno espiritual.

Tenemos que para conocer es necesario examinar: que la fuente más creíble de verdad es nuestro propio examen; que el examen; medio seguro de conocer la aplicación de nuestra aptitud de conocer a la cosa conocible: observación,- y el pensamiento sobre lo observado: reflexión.-

Hay, pues, en Filosofía sujeto que conoce, y que aislado, produce la Filosofía subjetiva alemana: objeto conocible, que aislado, produce la Filosofía naturalista moderna, y medios de conocer.

Dedúcese que la Filosofía debe estudiar al hombre que observa, los medios con que observa y lo que observa: Filosofía interna, Filosofía externa y Filosofía de relación.-

Filosofía es la ciencia de las causas-

Conocer las causas posibles, y usar los medios libres y correctos para investigar las no conocidas, es ser filósofo.- Pensar constantemente con elementos de ciencia, nacidos de la observación, en todo lo que cae bajo el dominio de nuestra razón, y en su causa:-he ahí los elementos para ser filósofo.

Luego estos elementos son: observación y reflexión.

Cualquier otro elemento ayuda a averiguar, pero no es una base firme de filosofía. No debemos afirmar lo que no podemos probar.-La intuición es un auxilio, muchas veces poderoso, pero no es una vía científica e indudable para llegar al conocimiento

Yo no afirmaría que debo existir superiormente a como existo yo, si no tuviese en mí razones prácticas para comprobarlo.-

Razón práctica no quiere decir razón material, sino razón experimental.

Yo no afirmaría la relación constante y armónica del espíritu y el cuerpo, si yo mismo no fuese su confirmación.

Yo no asentaría que, en caso de necesidad de empleo de fuerza, los móviles morales,-voluntad, dignidad, orgullo patrio, educación,- son superiores a los medios materiales-fuerza, costumbre, musculatura,-si no fuese de esta verdad ejemplo vivo.

Tendemos involuntariamente a darnos cuenta de todo. Unos, los de espíritu manso, siguen el impulso ajeno. Otros, los de espíritu rebelde, examinan el ajeno y tienden a emplear el propio.-Richelieu decía de Comeille que no tenía esprit de suite, espíritu de obediencia.-Ningún gran hombre, digno de Dios, lo tiene.-

No podemos conocer las causas de las cosas en sí mismas. Las causas no se revelan a nosotros directamente. Tenemos siempre delante la obra de la Creación, y siempre en nosotros el deseo de saber cómo obró. ¿A quien lo podemos preguntar?

¿A Dios?-¡Ay! No responde, porque nos han enseñado a creer en un Dios que no es el verdadero.-el verdadero impone el trabajo como medio de llegar al reposo, la investigación como medio de llegar a la verdad la honradez como medio de llegar a la pureza. ¡Que alegre muere un mártir! ¡Que satisfecho vive un sabio! Cumple su deber, lo cual, si no es el fin, es el medio.

¿A quien preguntaremos? ¿A la fe? – ¡Ay! No basta. En nombre de la fe se ha mentido mucho. Se debe tener fe en la existencia superior, conforme a nuestras soberbias agitaciones internas,-en el inmenso poder creador, que consuela,-en amor, que salva y une,-en la vida que empieza con la muerte. Una voz interior y natural, la primera voz que los pueblos primitivos oyeron, y el hombre de siempre oye, clama por todo esto.- Pero la fe mística, la fe en la palabra cósmica de los Brahmanes, en la palabra exclusivista de los Magos, en la palabra tradicional, metafísica e inmóvil de los Sacerdotes, la fe, que enfrente del movimiento en la tierra, dice que se mueve de otra manera; la fe, que enfrente del mecánico de Valencia, lo aherroja y lo ciega; la fe, que condena por brujos al Marques de Villena, a Bacon y Galileo; la fe, que niega primero lo que luego se ha visto obligada a aceptar;-esa fe no es un medio para llegar a la verdad, sino para oscurecerla y detenerla; no ayuda al hombre, sino que lo detiene; no le responde, sino que lo castiga; no le satisface, sino que lo irrita.-Los hombres libres tenemos ya una fe diversa. Su fe es la eterna sabiduría. Pero su medio es la prueba.

Y con esta fe científica, se puede ser un excelente cristiano, un deísta amante, un perfecto espiritualista. Para creer en el cielo, que nuestra alma necesita, no es necesario creer en el infierno, que nuestra razón reprueba.-

¿A quien preguntaremos, pues? A la naturaleza. Los seres luminosos están en el cielo; los seres opacos están en la tierra. La inquietud permanente, sin peso, sin color, sin forma, esta-viva como una luz-en el pensamiento de cada hombre. ¿Quien o que mueve a los astros? ¿Quien o que formó a la tierra? ¿Quien o que es este ser curioso, infatigable, melancólico y rebelde que tenemos en nosotros mismos?

¿Preguntaremos a los libros? Una escuela nos dice que los movimientos del ama son movimientos nerviosos, y como esa escuela no nos dice en que nervio residen el honor de los hombres, el pudor de las mujeres, el amor de madre, el amor patrio,- rechazamos por falta de pruebas a esa filosofía que no ha sabido probar lo que pretende.- otra escuela nos dice que el espíritu es señor del cuerpo, y como con nuestros ojos vemos que, si bien es verdad que un dolor, como fenómeno espiritual, perturba a veces el cuerpo, también es verdad que, un veneno, un dolor de cuerpo, una maldad, perturban a veces la razón,-rechazamos esta segunda escuela, como la otra, por exclusivista, teorizante y pretenciosa.

Puesto que a esta confusión nos lleva el examen ajeno ¿que hemos de hacer para saber? examinar con nuestro criterio el examen que ha hecho el criterio ajeno, o, lo que es más seguro, examinar por nosotros mismos.

No se puede ver una cosa sin mirarla. No se puede entender una cosa sin examinarla. El examen es el ojo de la razón.-

Luego nosotros mismos somos el primer medio del conocimiento de las cosas, el medio natural de investigación, el medio natural filosófico.

¿Que es la Naturaleza? el pino agreste, el viejo roble, el bravo mar, los ríos que van al mar como a la eternidad vamos los hombres: la Naturaleza es el rayo de luz que penetra las nubes y se hace arco iris; el espíritu humano que se acerca y eleva con las nubes del alma, y se hace bienaventurado. Naturaleza es todo lo que existe, en toda forma,- espíritus y cuerpos; corrientes esclavas en su cauce; raíces esclavas en la tierra; pies, esclavos como las raíces; almas, menos esclavas que los pies. El misterioso mundo íntimo, el maravilloso mundo externo, cuanto es, deforme o luminoso u oscuro, cercano o lejano, vasto o raquítico, licuoso terroso, regular todo, medido todo menos el cielo y el alma de los hombres es Naturaleza.

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O.C., t. 19, pp. 360-364