Cartas a María Mantilla

Mi María y mi Carmita:

Salgo de pronto a un largo viaje, sin pluma ni

tinta, ni modo de escribir en mucho tiempo. Las

abrazo, las abrazo muchas veces sobre mi corazón.

Una carta he de recibir siempre de Vds. y es la

noticia, que me traerán el sol y las estrellas, de

que no amarán en este mundo sino lo que merezca

amor,—de que se me conservan generosas y sen-

cillas,—de que jamás tendrán de amigo a quien

no las iguale en mérito y pureza.—Y ¿en qué

pienso ahora, cuando las tengo así abrazadas? En

que este verano tengan muchas flores: en que en el

invierno pongan, las dos juntas, una escuela: una

escuela para diez niñas, a seis pesos, con piano

y español, de nueve a una: y me las respetarán,

y tendrá pan la casa.

Mis niñas ¿me quieren?

Y mi honrado Ernesto.—Hasta luego. Pon-

gan la escuela. No tengo qué mandarles—más

que los brazos. Y un gran beso de su

Martí